Información

 

Primera foto digital, hijo de Rusell Kirsch (1957)
Conocer significa ser en el Ser del conocimiento” W.B.

Información

Concepciones generales.

La Información como categoría específica puede ser rastreada dentro de su propia teoría: la Teoría de la Información. Esta teoría analiza las dificultades “técnicas” de la transferencia de datos, por lo tanto es una teoría sobre la transmisión, su interés no involucra a los contenidos de esta transmisión. Para el desarrollo de esta teoría las características simbólicas del contenido (qué dice), las propiedades de este, así como su relevancia son indiferentes. No tiene importancia para el desarrollo de la misma. Es una teoría matemática vinculada a las necesidades de transmisión de datos, de un punto a otro en un espacio, describiendo así un circuito unidireccional, con el objetivo de identificar y controlar el flujo de datos. Esta teoría se encuentra en la base de muchas disciplinas tecnológicas como la telefonía, la cibernética, la informática, pero también su recorrido alcanza a las investigaciones biológicas y hasta las ciencias políticas[1]. Quizás la influencia más significativa de la Teoría de la Información sea en la lingüística estructural debido a los aportes de Roman Jackobson, quien propuso como noción para describir el proceso de la comunicación al conocido esquema: E-M-R, inspirado en la singular mirada de transmisión de la Teoría de la Información. Los supuestos de esta teoría sirven para caracterizar el presente periodo vivido por nuestra sociedad como sociedad de la información. Como dato ilustrativo podemos agregar que las versiones de las teorías de la comunicación que adoptan los principios de la Teoría de la Información son conocidas como teorías sistémicas.


Crítica y síntesis de la Teoría de la Información.


Las críticas a la Teoría de la Información provienen de la confusión entre esta y las diversas Teorías de la Comunicación. Autores como Norbert Wiener[2], vinculado a los orígenes de la Teoría de la Información, o el francés Abraham Moles[3], ambos con formación en matemáticas, ampliaron los conceptos propios de la Teoría de la Información al de las ciencias sociales y humanas.[4] De esta intervención surgen observaciones críticas las cuales apuntan a la sustitución del esquema lineal de la comunicación por un modelo diferente circular y retroalimentado, inspirado por Wiener[5]. De la revisión y superación de los planteos de la Teoría de la Información surgirá la escuela de Palo Alto, o la escuela invisible, quienes aportarán directamente a una Teoría de la Comunicación sostenida en las relaciones interpersonales[6]. A partir de esta revisión de los principios de la Teoría de la Información surge la categoría de Relación que en la actualidad le imprime a las Teorías en Comunicación una mirada más cercana a la antropología o sociología.

La Teoría de la Información a pesar de ser criticada por determinista y fortalecer el paradigma tecnológico sobre el social es fuente de una multiplicidad de nociones, categorías y análisis útiles que influencian el campo de las ciencias sociales y en particular el de la comunicación misma. Al mismo tiempo la categoría de Información, que nos ocupa en este documento, se encuentra ligada a otras como Desorden, Entropía, Redundancia, y completan un cuadro de términos y análisis interesantes para su exploración. Además, el desarrollo mismo de los planteos de la Teoría de la Información evidencia la relación existente entre cantidad de información y conocimiento, vínculo que es necesario profundizar en el paradigma social contemporáneo, considerando las actuales políticas de inserción tecnológica en nuestro país.  

El siguiente documento intenta presentar el relevamiento de categorías, elaboración de observaciones y notas para acercarnos a la construcción de la categoría de Información como parte de los problemas que el presente de nuestra sociedad debe tomar en cuenta.


Definiciones I. Información y Comunicación.


La propuesta de Abraham Moles planteada desde la Teoría de la Información, extendida a las Ciencias Sociales, y a través de esta última colaborando en el campo de las Teorías en Comunicación, se presenta como un intento de mayor autonomía, marcando diferencia con otras propuestas. No son pocos los intentos de articular los principios de la teoría matemática a la organización social, presentando en ocasiones argumentos excesivamente deterministas, sin embargo, en muchas ocasiones sus autores definen claramente los límites entre los principios de la Teoría de la Información y el desarrollo de la comunicación humana. Al parecer a finales de los años ´40 (Claude Shannon-Teoría matemática de la comunicación- 1948) en la comunidad científica norteamericana no se encontraban claramente diferenciados los alcances y los límites de los términos de Información y Comunicación con respecto al desarrollo teórico que aquí exponemos. En el caso de J.R. Pierce, del cual tomamos nuevos aportes para este apartado, es muy clara la delimitación del origen de la teoría como una teoría matemática y que sus derivaciones a las ciencias sociales pertenecen en su base a la disciplina original.[7] Incluso el mismo Pierce advierte que el desconocimiento de algoritmos y funciones para el desarrollo de algunos de sus análisis presentaría dificultades serias al momento de trabajar con estos contenidos. Ha pasado ya tiempo de estas escaramuzas epistemológicas. En el presente existe un consenso generalizado en separar la Teoría de la Información, vinculándola a las áreas de las ciencias físico-experimentales y las Teorías de Comunicación, ligadas a las ciencias sociales y humanas[8].

Expuestas las aclaraciones sobre el alcance de las definiciones parece interesante comenzar con una aproximación a la definición de Comunicación propuesta por Abraham Moles, ajustada a las ideas de transmisión que decíamos en un principio: “Si lo que diferencia al hombre del animal es esencialmente la capacidad de comunicarse profusamente con sus semejantes, no es abusivo decir lo que caracteriza al hombre es el uso de canales artificiales de comunicación”[9]. Como se puede ver la centralidad del concepto está en el canal de comunicación (la complejidad de este es lo propio de los seres humanos) y en esto radica la singularidad de la propuesta de Moles que servirá como marco general de las demás categorías que aquí introduciremos. 

Por su parte J. R. Pierce vincula a la Comunicación directamente a la transferencia de Información, la cual es definida de la siguiente manera: “La información es una cantidad mensurable que caracteriza el proceso de la comunicación. Comunicar de manera cercana o lejana equivale a transportar algo: ese algo que se transporta es la complejidad”[10]. Considerando los aportes de la anterior definición (importancia de la transmisión y el canal) sumamos las características de ese contenido, la Complejidad, contenida en la Información, y puede ser medida[11].

Puede ser confuso pero la noción de Complejidad y la de Conocimiento no son definidas claramente en estos trabajos, al parecer son nociones surgidas de las características técnicas de la formulación teórica de origen y por otro lado ligadas a las necesidades humanas de saber o conocer sobre el mundo. Esto queda más claro en una ampliación de la categoría formulada por Pierce, donde la información es la “indeterminación y resolución de la indeterminación de las posibilidades de un mensaje. A mayor información menores posibilidades de conocimiento”[12]. La indeterminación hace a la complejidad, contenida en unidades medibles de Información, y esta complejidad es reconocida en el momento de la recepción como algo novedoso. Esto supone entonces que lo novedoso lo es porque existen “otras” complejidades (informaciones) existentes, que ya no pertenecen como novedad, y esta es una condición existente en el receptor. Lo singular de la aclaración de Pierce es la relación inversamente proporcional entre la Información y el Conocimiento. Para decirlo brevemente la mayor disponibilidad de información existente en un canal de transmisión para las personas no mejora su conocimiento sobre el mundo.

Esto que Pierce llama como Innovación, es decir “algo nuevo”, no necesariamente está ligado a la mayor cantidad de información: “La medida de la información no se debe tampoco al número de símbolos transportados, ni a la separación eficaz de estos símbolos, sino a la originalidad en su agrupación, que se opone a la trivialidad de lo previsible”[13]. Reconocemos entonces que esas unidades de Información se agrupan según ciertas reglas de composición y que la repetición de estas reglas hace del mensaje algo trivial, algo que no es nuevo y que la alteración de estas reglas son su originalidad. La Innovación, lo nuevo en una cadena de información y la originalidad de su composición, es característica propia del mensaje artístico.

Finalmente podemos acercarnos a una noción sobre la función de la Información como hipótesis sobre el uso de esta en ciencias sociales: “(…) cómo los seres humanos hacen uso de la información, de algún modo, la dificultad de una tarea, quizás el tiempo que un hombre tarde en realizarla, debe ser proporcional a la cantidad de información de que se disponga”[14]. Esta mirada pragmática sobre la Información ligada a tareas específicas parece contradecir la anterior afirmación de que el Conocimiento es inversamente proporcional a la Información. Sin embargo, podemos aventurar sin mucho error que la Complejidad (de una tarea) y el Conocimiento no son equivalentes, y que si bien la Complejidad requiere de un número creciente de Información y una tarea específica puede necesitarla, sin que la realización de esta tarea implique un Conocimiento profundo sobre ella misma. Esta afirmación no resulta una interpretación forzada de las líneas de J.R. Pierce si tomamos en cuenta que el contexto filosófico inmerso de la academia norteamericana es dominantemente pragmático, lo que haría de estas líneas de Pierce una afirmación del contexto general de este pensamiento.


Definiciones II. Información, Complejidad y Significación.


De las líneas anteriores surgen las nociones de Complejidad y Conocimiento vinculadas a la categoría de Información. La diferenciación de estos términos resulta importante para comprender las vinculaciones entre las personas con el saber y/o el conocer, (del mundo, en el mundo); y más aún en el actual contexto económico social protagonizado por la tecnología basada en la transferencia y almacenamiento de cantidades creciente de Información.

Este vínculo, entre Información y Complejidad con las personas, es tratado por J.R. Pierce en el trabajo que citamos. Sostenido en experimentaciones empíricas de laboratorio realizadas a personas con mensajes y unidades lingüísticas (palabras) nuestro autor ensaya algunas explicaciones sobre los alcances de la Teoría de la Información en el desarrollo social. Una de estas afirmaciones sostiene que: “El ser humano tiene una capacidad muy flexible, pero se encuentra forzado y retrasado por las cosas no usuales y es muy bueno ante la complejidad, pero solamente pasable ante la velocidad”[15]; y más adelante dice: “(…) nuestra capacidad de recibir y manejar información está influenciada por las limitaciones inherentes al sistema nervioso”[16]. No hacen falta muchas aclaraciones al respecto más que enunciar la relatividad en la utilización de los términos de Complejidad y Conocimiento que anticipábamos en las líneas anteriores. Desconocemos si esto es un problema de la traducción o es una indefinición en el mismo campo de la Teoría de la Información, pero podemos afirmar que la Información como medida de datos contribuye al conocimiento y no es el Conocimiento mismo. Así el proceso que le sigue a la disponibilidad de Información está mediado siempre por las personas (su capacidad biológica, que es un límite evolutivo) y su mundo. Por lo tanto, podemos decir que la tecnología no reemplaza a las personas, sino que complementan el trabajo de interpretar, comprender, conocer y dar a conocer el mundo y sus fenómenos (y quizás esto sea la más importante diferencia entre la era industrial y la actual porque la máquina industrial reemplaza al músculo humano pero el chip de computadora no hace lo mismo con el cerebro sino solamente con una de sus funciones: la memoria o el recuerdo).

Lentamente en este recorrido exploratorio de categorías fuimos introduciendo los condicionamientos de las ciencias sociales y humanas a estas propuestas originadas en la Teoría de la Información. Resta en este apartado presentar algunos comentarios sobre la significación, problema propio de la Lingüística, la Semiología y la Comunicación[17].

Para Abraham Moles la significación no es transportada se encuentra presente potencialmente en el emisor y en el receptor. La significación preexiste en el mensaje[18]. Aunque este tema corresponde a otro tipo de trabajo y supere las intenciones de este escrito no podemos dejar de decir que el objetivo final de todo vínculo entre: personas, el conocimiento producido por éstas, la complejidad que plantean los problemas y la información requerida para todo esto es la significación del mundo. Darle un sentido comprensible a nuestra experiencia con el mundo. Y esto no se transmite, no es posible de hacerlo circular dentro de una cadena de datos, ni codificarlo para adaptarlo a un canal determinado. La significación incluso funciona hipotéticamente antes de poner en funcionamiento cualquier transmisión, podemos decir que la significación parece pertenecer al mundo experiencial de las personas. Como dijimos esta afirmación requiere de indagaciones más allá de las posibilidades del presente escrito, igualmente podemos decir que no es novedosa y existen aportes de diferentes autores que sostienen que en el proceso de comunicación todo lo que se comprende de un mensaje no es solamente lo transferido por el canal de transmisión de datos[19].

Definiciones III. Entropía: orden y desorden.

La categoría más recurrente en el camino de ida y de vuelta entre Teoría de la Información y las Teorías de la Comunicación es el de Entropía. El acceso para la comprensión de la misma es bastante dificultoso por fuera de su ámbito de origen en la física orientada a la dinámica de los gases, sin embargo, podemos seguir las líneas de J. R. Pierce para introducir este término desde el significado de la Entropía en un sistema: “(…) un incremento de la entropía significa una disminución del orden; pero cuando preguntamos qué significa el orden debemos, en cierto modo, igualarlo con conocimiento”[20].

Podemos decir entonces que Entropía es el término que define un estado, describe una situación en curso, la descripción de un momento el cual puede ser medido. En este caso mide el desorden de un sistema. Es decir que una Entropía en aumento equivale a un sistema en desorden creciente. Pero vemos que Pierce además sostiene que el orden es de alguna manera equivalente al conocimiento y continúa con la caracterización del desorden como la imposibilidad de predecir debido a la falta de conocimiento[21]. El orden es un aumento de la previsibilidad en la composición de sus elementos en un sistema. Lo interesante es que podemos reconocer que el crecimiento de la Entropía está dado por una gran cantidad de Información con ausencia de algún orden.

Las apreciaciones de las relaciones lógicas en la descripción de la Entropía de Pierce denuncian claramente el origen matemático de estas categorías. Pero como anticipamos, Abraham Moles generaliza algunos de sus principios y elabora una concepción dentro de los marcos de una Teoría de la Comunicación. Para este último entonces la entropía es la medida de la indeterminación que tiene un emisor en las múltiples posibilidades de generar un mensaje cualquiera. “A mayor conocimiento acerca de los mensajes, que pueda producir la fuente generadora, menor indeterminación, menor entropía y menor información.”[22] Por otra parte “(Se) interpreta un aumento de la entropía, como una disminución del orden o si se quiere, como una disminución de nuestro conocimiento”[23].

Las notas más significativas de las concepciones difieren exclusivamente en las intenciones de una y otra, las líneas de J. R. Pierce orientadas a la Teoría de la Información, y por su lado Abraham Moles inclinado a la argumentación en el campo de la Comunicación. En función de generar una herramienta conceptual de trabajo que sirva de orientación respecto al tema de Información exponemos entonces una síntesis en la forma de enunciados simples como Conclusiones parciales:


-          La información no es equivalente al conocimiento, sin embargo…

-          La información es necesaria para el conocimiento por lo tanto…

-          La información es una herramienta para el conocimiento y no su definición.

-       El aumento de la circulación de información configura un escenario global de entropía creciente, esto implica que existe mayor complejidad, pero menor conocimiento sobre el mundo.

-    El desarrollo de la comunicación en la sociedad persigue el conocimiento del mundo y la significación de este para sí misma en su pasado, presente y futuro.

-     La posibilidad de resolver tareas cada vez más complejas, gracias al aumento en la administración de volúmenes crecientes de información, no equivale a que estas puedan contribuir con el conocimiento sobre el mundo y su significación. 


La Teoría de la Información desde la semiología.


Hasta acá el documento expone categorías y análisis desde la Teoría de la Información que consideramos útiles para el desarrollo y contribución al marco de los estudios en Comunicación Social. Dejamos un apartado distinto para los aportes de Umberto Eco sobre las derivaciones de esta teoría al campo de la comunicación desde la semiótica por considerarla como una de las propuestas de mayor sistematicidad de los contenidos de esta teoría a las ciencias sociales y humanas. Esto hace de los aportes de Eco una de las contribuciones más pertinentes para nuestro interés. El trabajo referido se encuentra en Obra Abierta publicado en los años ´60, y consta de una serie de ensayos proponiendo una lectura novedosa sobre los fenómenos estéticos contemporáneos desde el punto de vista de la semiología. Dedica un capítulo exclusivo a explorar algunos de los contenidos de la Teoría de la Información y sus posibilidades en las ciencias sociales. En las próximas líneas nos aproximaremos a sus ideas más relevantes a nuestro entender e interés.

Comenzaremos con la aclaración realizada por Eco en cuanto a la diferencia y alcances entre estas teorías, en la cual advierte que la Teoría de la Información no es una Teoría de la Comunicación, aunque sirve para pensarla.[24] Esta sencilla idea fundamenta los recaudos de utilizar los supuestos de la teoría inspirada en las matemáticas y llevar sus términos y análisis al campo de las ciencias sociales sin mediar ninguna explicación. Con esta aclaración en la base de su exposición sostiene que la Teoría de la Información mide cantidad y no calidad y esto segundo está ligado al valor, es decir a lo que importa en términos cualitativos a una sociedad. La función de la Teoría de la Información es medir con sistemas matemáticos y expresados en cifras sin importar los sentidos o los contenidos de esta información o los conocimientos del receptor.[25] Por lo tanto podemos decir sin mucho miedo a equivocarnos que los alcances de la Teoría de la Información dentro de las Teorías de la Comunicación serán pertinentes sólo en el momento cuando la cantidad afecta las relaciones cualitativas de los contenidos, momento que será parte del proceso de construcción de los problemas a analizar.

Otro punto importante del ensayo de Eco que rescatamos para el documento es la definición de Información, la cual es entendida como: “(…) la información es una cantidad sumada, es algo que se añade a lo que ya sé y se me presenta como adquisición original”. Esta proviene de los aportes de Norbert Wiener el cual sostiene que: “Un fragmento de información, para contribuir a la información general de la comunidad, debe decir algo sustancialmente distinto del patrimonio de información dispuesto ya en la comunidad”[26]. Destacamos de estas líneas la característica de original del contenido, es decir algo nuevo, como suma a un volumen existente en una comunidad. Se puede decir que un volumen de Información puede ser transmitida y no contribuir a la Información general de la comunidad por ser el mismo volumen que en anteriores veces ya se transmitió, carece de novedad u originalidad. Una derivación sobre estas ideas que nos parece interesante explicitar es que una comunidad posee un patrimonio de información, no se parte desde cero, el cual puede verse enriquecido o por el contrario simplemente ratificado por la transmisión de información.

La condición de novedad en la Información (condición correspondiente al orden cualitativo) también tiene sus dificultades. El problema surge de la cantidad de Información que se pueda transmitir “cuanto mayor es la información, tanto más difícil es comunicarla de algún modo, cuanto más claramente comunica un mensaje, tanto menos informa.”[27]

Podemos decir que:


 

                              Significado ≠ Información

 

Lo anterior permite entonces suponer una determinación técnica, de la transmisión de información, enfrentada a las condiciones biológicas de las personas (condiciones socio-históricas y evolutivas) de la cual podemos suponer una paradoja: más información es menos, y menos, es más. Siguiendo en esta misma línea podemos suponer como hipótesis que el actual desarrollo tecnológico propone entonces “jugar” dentro de la primera parte de la paradoja, mientras ensombrece la segunda. En otras palabras, el actual desarrollo tecnológico nos desafía a “entendernos” con un volumen creciente de información y suspende o relega la posibilidad de trabajar con uno pequeño. Esto último es una condición proveniente de las características técnicas de todo el sistema y obviamente se encuentra en conflicto con las condiciones biológicas y necesidades sociales.

De alguna manera en este nuevo momento del desarrollo técnico nos enfrentamos a resolver la “confusión” transmitida desde los nuevos aparatos y redes tecnológicas. Esto que llamamos confusión en realidad es el desorden y se puede medir. La Entropía es la medida del desorden. Cuando la entropía es baja o negativa el desorden es bajo, es decir un orden se hace presente. Y si lo que denominamos como paradoja está presente en el sistema, la presencia de un orden disminuye la información porque en un orden conocido los elementos que intentan ordenarse lo hacen siempre bajo las mismas reglas.[28]

Un ejemplo de orden es la lengua. La lengua es un hecho improbable con respecto a la curva general de la entropía (el supuesto es que en la naturaleza domina el desorden). Ahora bien ese hecho improbable (naturalmente improbable), que es la lengua, funda al interior de la misma lengua su propia cadena de probabilidad, (…) entonces el desorden es el peligro que está al acecho para destruir el mensaje mismo, y la entropía es su medida. La entropía será así la medida negativa del significado de un mensaje. (Norbert Weiner)”[29] 

Las dificultades sobre la cantidad de Información y Conocimiento son solo derivaciones de las preocupaciones originadas en la Teoría de la Información, la cual intenta presentar el problema de la transmisión de una cadena de datos. Una de estas dificultades sobre las que pone atención es la presencia de Ruido en el canal de transmisión que dificulta la recepción de esa cadena de datos tal como fue emitida desde el emisor. El Ruido es otro origen posible del desorden, sumado al producido por el aumento de información. El Ruido son las interferencias que deforman el orden e incluso los datos mismos en una transmisión. Una de las formas para la solución de este problema se conoce como Redundancia, categoría de suma importancia dentro de las prácticas de comunicación. Para Umberto Eco, la Redundancia es el recurso técnico para transmitir un mensaje y que su significado sea comprendido tal como se lo presenta desde el emisor[30], salvando así el peligro de desordenar el mismo mediante la presencia del Ruido. En un sistema lingüístico la Redundancia está dada por todos los recursos sintácticos del lenguaje (reglas sintácticas, ortográficas, gramaticales). En conclusión: “(…) el orden que regula la comprensibilidad de un mensaje fundamenta también su absoluta previsibilidad, en otras palabras, su trivialidad. Cuanto más ordenado y comprensible es un mensaje, tanto más previsible resulta” es decir poca información. [31]

 


 Significado = Orden ≠ Ruido

 

La Redundancia pone en relevancia la singularidad de un tipo de mensaje, la de aquellos que tienen el fin de incorporar nuevos elementos en una comunidad. La retórica o el discurso pedagógico es uno de esos mensajes que trabajan con la Redundancia para cumplir el objetivo de enseñar a otros. Esta singularidad que manifiesta justamente la Redundancia parece ser un aspecto que necesitamos considerar en los procesos de incorporación de tecnología en los procesos pedagógicos o incluso los técnicos mismos.


El costo de la información.


En este apartado trataremos en algunas breves líneas la categoría de Información referida a la prensa. Y si bien a primera vista esta vinculación parece alejarse de nuestros intereses, los aportes desde del periodismo escrito, completan un panorama más amplio sobre el recorrido del tópico que tratamos. Nuevamente recurrimos a Abraham Moles esta vez como puente entre la teoría de la Información y este nuevo ámbito de la prensa escrita para introducir estos desarrollos desde el periodismo. Este autor sostiene entonces que: “Sólo al inventarse la imprenta descubre lo escrito su materialidad y desecha el valor de respeto, para sentar un valor económico que no ha cesado de aumentar”[32].

La afirmación resulta aventurera y algo extraña considerando las bases teóricas de donde parte, sin embargo, tiene peso para nosotros porque estás ideas armonizan con una serie de aportes proveniente de un lugar del saber muy diferente. Esta coincidencia, puesta de manifiesto desde lugares diferentes, puede considerarse como la descripción de una “situación en curso”, una “característica de época” común a un conjunto general de personas, el reconocimiento de un mismo fenómeno generalizado para un grupo social ya no determinado geográficamente sino como un momento de su historia general. Comencemos entonces desentrañando lo que nuestro autor sostiene. Propone una diferenciación en donde se reconocen dos momentos históricos de la humanidad, (si cabe semejante expresión). El primer momento donde la escritura en su mayoría se realizaba a mano, ligándola con la exclusividad en su uso, y otro posterior con la incorporación de un instrumento tecnológico-mecánico (la imprenta) en el cual cambiará su status inicial. El valor de respeto, expresión del primer momento, cambia por el valor económico en aumento en el segundo.

Desde un lugar muy diferente y desde el seno del pensamiento social, Walter Benjamin en un trabajo de 1936 presenta un escenario parecido al formulado por Moles. En este ensayo parte de algunas observaciones de la obra del escritor Nikolai Leskov en el cual expone algunas ideas sobre la narración como género de la oralidad. Las observaciones de Benjamin señalan que el indicio del decaimiento de la narración (como parte del habla) proviene del surgimiento de la novela, a comienzos de la época moderna, situación marcada por la presencia del libro impreso. Más adelante incorpora otro punto importante dentro de esta descripción sobre el desplazamiento de la narración, introduce a la Información en tanto fenómeno actual que favorece este desplazamiento. Seguida por la consolidación de la burguesía, el desarrollo de la prensa se convierte en el principal instrumento del capitalismo avanzado. Con la prensa escrita reconocemos una nueva forma de comunicación que pone en crisis definitivamente a la narración, esa nueva forma de comunicación es la Información[33].

Con esta situación la Información toma un lugar de privilegio dentro del nuevo escenario social y ese lugar lo ocupa dentro de la noticia. Esta alteración no es un tema de género o formas del género, las consecuencias tienen profundas implicancias sociales. Con la masificación de la prensa en las ciudades, los ciudadanos perdieron el interés por las novedades lejanas y ocuparon su atención por lo más próximo. La noticia lejana, sea en el tiempo o en el espacio, antes tenía autoridad y vigencia, en cambio la información exige una pronta verificabilidad, (esta será uno de los pilares de lo que hoy conocemos como el periodismo moderno). La información por lo tanto vive en el instante que es enunciada, está condenada a ser nueva[34].

Desde diversos ámbitos consideran a la imprenta y la prensa escrita como una etapa nueva del desarrollo social general, un momento bisagra en nuestro desarrollo. La impresión y reproducción mecánica de la escritura -no solo es la marca de un nuevo momento para las personas- le da forma a toda una concepción de cómo conocemos y damos a conocer el mundo a nosotros y a los otros. Por otro lado, y consecutivamente a la vez que esta reproducción mecánica de la escritura expandía y fijaba el conocimiento, sincronizaba su proceso con la misma expansión del capitalismo. Este doble movimiento de la prensa por un lado y de un sistema de producción económica por el otro va a fusionarse de tal manera que en la actualidad pocos podrían diferenciar un proceso separado del otro.


La crisis de la Información en la prensa gráfica.


 A nadie se le escapa la idea de que este proceso donde la letra impresa domina toda una etapa de nuestra historia no se mantiene inalterado. Como sabemos el desarrollo tecnológico de la comunicación humana comienza con la imprenta, y no concluye en ella. Siguieron los medios electrónicos de comunicación de masas, y continúa en la actualidad con la presencia de los medios digitales y la potenciación de estos con Internet. Ignacio Ramonet, prestigioso periodista, e intelectual francés, a fines de los noventa, próximo al siglo XXI, describía la nueva situación del periodismo gráfico en el contexto post-gutembergiano desde las páginas de Le Monde Diplomatique.

En la editorial, ya célebre, “Informarse fatiga” [35] , Ramonet exponía las alteraciones a las que se veía expuesta la prensa y la Información bajo las condiciones de los medios electrónicos dominados por la televisión. “Informar era responder a preguntas básicas: ¿quién hizo qué? ¿Con qué medios? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuáles son las consecuencias? (…) Bajo la influencia de la televisión, que ahora ocupa un lugar dominante en la jerarquía de los medios, esto ha cambiado radicalmente. (…) Informar es, a partir de ahora, "mostrar el transcurso de la historia" o, en otros términos, servir de vehículo para que el individuo asista (si es posible en directo) al acontecimiento. (…) De esta manera se establece poco a poco la engañosa ilusión de que ver es comprender. ”[36]

Más allá de que Ramonet toma como centro de su análisis a la televisión podemos extender esta visión a los nuevos medios de información, alterando la última oración para sostener que se generaliza una opinión donde la simple exposición (a los nuevos medios de información) es comprender. Nuevamente lo que se pone en juego desde la mirada del periodismo es la relación que existe entre Conocimiento e Información, y esta relación no es una ecuación de simple proporcionalidad.

El análisis de Ramonet sigue con tres alteraciones más influenciada por el dominio de la televisión como principal medio de Información.

-          “También ha cambiado el concepto de la actualidad (…) La televisión construye la actualidad, provoca un choque emocional y condena a los acontecimientos huérfanos de imágenes al silencio, a la indiferencia (…) En el nuevo orden de los medios, las palabras o los textos no se cotizan como las imágenes.”

-          “El tiempo de la información también ha cambiado. La cadencia óptima de los medios es ahora la instantaneidad (el tiempo real), (…) Esto envejece a la prensa gráfica, irremediablemente retrasada frente al acontecimiento y a la vez muy cerca de éste para llegar a extraer, con suficiente distancia, todas las enseñanzas de lo que acaba de suceder.”

-          “el de la veracidad de la información. De ahora en más, un hecho es verdadero no porque corresponda a criterios objetivos, rigurosos y verificados con una fuente fidedigna, sino simplemente porque otros medios repiten las mismas afirmaciones y las "confirman" (…)  Los medios ya no saben distinguir, estructuralmente lo verdadero de lo falso.”[37]

La noción de actualidad, de tiempo y finalmente el de veracidad; nociones fundantes del periodismo moderno, se encuentran en crisis debido al nuevo escenario producido por el dominio de los medios electrónicos. Nuevamente podemos afirmar las complejas condiciones desprendidas de las ecuaciones: ver no es igual que comprender, exponerse no es igual a saber, y en este intersticio es necesario intervenir fuertemente en términos políticos, sabiendo que la crisis no es solamente en el periodismo escrito.  A la vez debemos asumir que, para conocer, si es lo que queremos hacer, requerimos de un tiempo mayor al impuesto por el sistema tecnológico actual. De nuevo, para significar el mundo, para darle un sentido, es necesario conocer y esto requiere de un tiempo y un esfuerzo que la lógica de los medios electrónicos no lo permite.

“Muchos ciudadanos creen que, cómodamente instalados en el sillón de su living y mirando en la pantalla de televisión una sensacional avalancha de acontecimientos -hecha en base a imágenes fuertes, espectaculares- pueden informarse seriamente (…)primero porque el noticiero, estructurado como una ficción, no está hecho para informar, sino para distraer; luego, porque la rápida sucesión de noticias breves y fragmentadas (una veintena por programa) produce un doble efecto negativo de sobreinformación y de desinformación; y finalmente porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que remite al mito publicitario antes que a la movilización cívica. Informarse fatiga. Ese es el precio que un ciudadano paga para tener el derecho de participar con inteligencia en la vida democrática.”  (Ignacio Ramonet –Informarse fatiga)


Bibliografía citada


MATTELART, Armand y Michèle. “Historia de las teorías de la comunicación” Barcelona-Buenos Aires. Paidos. 1995

WIENER, Norbert. “Cibernética y Sociedad”, Buenos Aires, Sudamericana, 1988.

AAVV, Teoría de la comunicación humana, Buenos Aires. Ed. Troquel. 1967. 

PIERCE, J. R. “Símbolos, señales y ruidos. Naturaleza y proceso de la comunicación” Madrid, Ed. Revista de Occidente. 1961.

MOLES, Abraham. “Teoría de la información y teoría estética” Madrid. Ed. Jucar. 1972.

ECO, Umberto “Obra Abierta” Buenos Aires. Ed. Planeta. 1962-1992

BENJAMIN, Walter “El Narrador” Traductor Roberto Blatt, Ed. Taurus 1991.

RAMONET, Ignacio “Informarse fatiga”, Número 1 - Julio 1999. En: Le Monde Diplomatique, edición cono sur. Archivos completos, Julio 1999/diciembre. Ed. Cd digital.



[1] Mattelart, Armand y Michèle. “Historia de las teorías de la comunicación” Barcelona-Buenos Aire. Paidos. 1995, Pp. 44 y ss.

[2] Las consideraciones de Wiener con respecto a la sociedad están fuertemente cargadas de nociones generales, sostenidas por sus investigaciones en cibernética, con la Teoría de la Información y otras disciplinas científicas ligadas a la física dinámica. El repertorio de estas visiones del mundo de la física extrapolado a la realidad social determinan que las consideraciones sobre la sociedad de Wiener tengan dos características singulares, en primer lugar la comparación de ciertos rasgos humanos al comportamiento de las máquinas, y en segundo término una visón sumamente escéptica (pesimista) del desarrollo social. “(…) en lo que respecta a las máquinas, diremos simplemente que no hay ninguna razón para que no se asemejen a los seres humanos, pues unas y otros representan bolsones de entropía decreciente, dentro de una estructura en la cual la más amplia entropía tiende a aumentar” pp. 31. “la velocidad de esos cambios, así como su misma naturaleza, carece de paralelo en la historia. En parte ello proviene del incremento de las comunicaciones, y además de un creciente dominio de la naturaleza que, en un planeta de recursos limitados como la tierra puede convertirse a la larga en una esclavitud creciente del hombre frente a ella” pp. 44 En:

WIENER, Norbert. “Cibernética y Sociedad”, Buenos Aires, Sudamericana, 1988.

[3] El aporte de Abraham Moles (1920-1992, de origen francés,) a los estudios contemporáneos sobre comunicación surge de su noción de “ecología de la comunicación” enmarcada dentro de los aportes de Claude Shanon y Norbert Wiener. “La ecología de la comunicación es la ciencia de la interacción entre especies diferentes en un ámbito dado” y su investigación debería abarcar dos ramas, la primera ocupada de la interacción de las modalidades de comunicación considerando las condiciones espacio-temporales y de situación coyuntural del individuo (Moles piensa en cualquier tipo de organismo y no considera como unidad necesariamente a las personas) y una segunda rama se ocuparía de los sistemas de transacción entre individuos, que consistirían en la organización de una logoesfera, los condicionamientos “naturales” del planeta de los canales que ponen en circulación los mensajes, y la sedimentación de esta circulación en lugares mnemotécnicos como bibliotecas, o archivos. Los aportes de Abraham Moles son los fundamentos de lo que en la actualidad se denomina como Mediología, estudios de comunicación fuertemente arraigados en Francia. En:

MATTELART, Armand y Michèle Op. Cit. pp. 46.

[4] Idem. Pp. 47

[5] Idem. Pp. 48

[6] En el marco de los estudios antropológicos estadounidenses, en el transcurso de la década del sesenta, toman peso propio los fenómenos comunicacionales en las explicaciones del desarrollo de las sociedades. El axioma comunicacional “No se puede no comunicar” surge de una observación de las relaciones interpersonales atribuida a Ray Birdwhistell, dedicado al estudio de la cinética (área primitiva de los estudios de comunicación que suponen como definición del fenómeno comunicacional la interacción de dos agentes y el desencadenamiento de una acción de uno sobre otro). La frase que se le adjudica es “Nothing never happend” (nunca ocurre que no suceda nada), la cual sirve de base para sintetizar dos hipótesis de trabajo dentro de los estudios comunicacionales, a) la conducta comunicativa es continua y b) la ausencia de respuesta indica existencia de información. En:

HYMES, Dell, “La antropología de la comunicación” en: Teoría de la comunicación humana, AAVV, Buenos Aires. Ed. Troquel. 1967.  Pág. 26 y 33.

[7] PIERCE, J. R. “Símbolos, señales y ruidos. Naturaleza y proceso de la comunicación”, Prólogo y Capítulos I, II y II. Madrid, Ed. Revista de Occidente. 1961.

[8] Esta división es rigurosamente epistémica, describen áreas del saber, del conocimiento y el hacer diferentes; y sin embargo no anula la utilización de categorías y  análisis de una a otra área. Este ejercicio debe realizarse con rigurosidad para no alterar la definición original de tal manera que tenga que constituirse en un aporte totalmente nuevo, con todos los recaudos epistémicos que esto conlleve.

[9] MOLES, Abraham. “teoría de la información y teoría estética” Madrid. Ed. Jucar. 1972. Pp. 329

[10] Idem. Pp. 336

[11] Aunque no nos interesa en este apunte la unidad de medida de la Información es el “bit”, noción ligada fuertemente a la informática y disciplinas afines.

[12] PIERCE, J. R. Op. Cit. pp. 38

[13] MOLES, Abraham. Op. Cit. Pp. 336

[14] Idem pp. 259

[15] PIERCE, J. R.  Op. Cit. Pp 266. Por su parte Abraham Moles define a la Complejidad como la “medida universal de las formas percibidas” Poca complejidad en el mensaje poético resulta trivial, al contrario si es mucha la complejidad la sensibilidad ahogará todo el entendimiento por el exceso. MOLES, Abraham Op. Cit. Pp. 293

[16] PIERCE, J. R.  Op. Cit. Pp. 278

[17] Es necesario aclarar que la significación es un proceso por el cual los mensajes toman un sentido  determinado y siempre “precario” en una persona o grupo de estas. Algunas definiciones sostienen que la disciplina encargada de esta tarea le corresponde exclusivamente a la semiótica o semiología, sin embargo los estudios sobre significación utilizan herramientas de diferentes áreas de las ciencias sociales y humanas. La significación se diferencia del significado, dado a que este último, ocupado por  los ámbitos de estudios de la lingüística, corresponde a la función referencial de las palabras de un código, es decir a que parte del mundo aluden las palabras o los términos enunciados en un mensaje.

[18] MOLES, Abraham. Op. Cit. Pp. 336

[19] Pensamos en autores como Héctor Schmucler, o incluso ramas como la fenomenología, Merleau-Ponty por ejemplo, que basan el conocimiento del mundo sobre la base de la experiencia sensible y sensual de los sujetos.

[20] PIERCE, J. R. Op. Cit. Pp. 37. Es importante considerar que en estas líneas Pierce hace alusión estrictamente a la Teoría de la Información sin ligarla a temas humanos, explica estas características considerando la física de la dinámica en los gases.

[21] Idem. Pp. 36 ss.

[22] Idem. Pp. 38

[23] Idem Pp 37.

[24] ECO, Umberto Apertura, Información, Comunicación en “Obra Abierta” Buenos Aires. Ed. Planeta. 1962-1992 Pp. 164

[25] Idem. pp. 137 y 169.

[26] Idem. 136 y 147

[27] Idem. pp. 152

El reconocer un orden determinado, comprender cómo los objetos se relacionan con los otros alcanzando un sentido, es lo que se denomina “recuerdo”: “es una organización cuyo orden queda intacto, un orden congelado, por así decirlo (Reinchenbach)”. El recuerdo en este caso es el almacenamiento de información. Idem. pp. 142

 

[28] Para Eco: “El término de entropía: esto nos ayudará, por el contrario, a entender que medir la cantidad de información significa medir un orden o un desorden según el cual un mensaje dado está organizado (…) la medida de la entropía será opuesta a la información”

Idem. pp. 141-143

[29] Idem. pp. 144

[30] Necesitamos aclarar que en este trabajo Eco parece tomar como supuesto que lo que se transmite es el significado mismo. En las líneas anteriores advertimos que esta es una hipótesis, un supuesto que está presente en el receptor antes de la transmisión del mensaje. Este supuesto no es algo que se encuentra presente de forma completa en el receptor, es con el mensaje mismo donde la significación comienza a ser reconocida.

[31] Idem. pp. 144-146

[32] MOLES, Abraham. Op. Cit. Pp. 330

[33] BENJAMIN, Walter “El Narrador” Traductor Roberto Blatt, Ed. Taurus 1991. Tesis IV y VI.

[34] Idem. TESIS VII

[35] RAMONET, Ignacio “Informarse fatiga”, Número 1 - Julio 1999. En: Le Monde diplomatique, edición cono sur. Archivos completos, Julio 1999/diciembre. Ed. Cd digital.

[36] Idem.

[37] Idem.

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