El hilo de la historia.

Estamos aquí, en el mundo

(El texto que sigue incluyó los comentarios curatoriales de una exposición de diseño en telas y tejidos en el Espacio Contemporáneo de Arte, durante alunas semanas del año 2010)

Guanacache- Las Canasteras.
Óleo Fidel Roig Matons. 1932
El lenguaje escrito tiene una historia propia. Sabemos que las personas comenzamos a escribir, con signos, aproximadamente hace 5000 años atrás. Que las primeras imágenes de la escritura, siendo dibujos –pictogramas-, se confunden en la actualidad como “arte” rupestre. Las cavernas de Altamira en España, las cuevas de las manos, los grifos en los oasis de Mendoza y otras impresiones visuales desparramadas en diferentes latitudes del planeta, son el primer indicio de una escritura en la humanidad.

Esta historia también está contenida en los soportes del lenguaje escrito. La madera, el caparazón de tortuga, o la arcilla en tabletas encontradas en Medio Oriente, son las primeros soportes independientes de la escritura. También la piedra, sea en la pared de una caverna o en la ladera de una montaña, o como un pedazo aislado de su entorno natural; constituyen los primeros domicilios de este inicio del lenguaje escrito. 

Más conocida es la historia de los primeros papeles. Se atribuyen a China la invención del papel, sin embargo el nombre proviene del latín papyrus, y el origen de esta palabra se encuentra en Egipto[1]. El ciperus papyrus es una planta lacustre, crece a las orillas del río Nilo en el África subsahariana. El procedimiento para la fabricación de papel sea el origen en China o en Egipto es el mismo, las fibras de una planta se tejían para formar una tela que era apropiada para la escritura. También de esta actividad proviene la palabra texto, en latín -textus- deriva de textum, es decir en forma de tejido. El trabajo textil entonces no solo produce mantos con fines de vestimenta, también desarrolla telas para abrigar a la escritura del olvido de la memoria.




Nuestra relación con los textos literarios de base alfabética oscureció la presencia de las telas donde estos reposan. La escritura alfabética y nuestra herencia gutemberguiana disolvieron en el tiempo a las telas, solo dejaron los papeles que sueltos o en conjunto forman parte de la memoria privilegiada de nuestra civilización. Sin embargo la crítica literaria mucho se nutrió de este legado tejido. Cuando identifica el argumento principal de una historia como la trama de esta, restituye ese legado del tejido. El hilo de una historia es la línea principal de esa trama. Recuperar el lenguaje, al menos momentáneamente, a uno de sus lugares de originen como la tela entonces es una restitución, es decir volver a poner adelante -en el presente- algo del pasado que había pasado a segundo plano. No perdamos el hilo intenta restituir una parte de la historia correspondiente a las civilizaciones que habitaron y habitan el territorio de Cuyo, el Cuyum. Esta restitución es la de la tela de la escritura. No pierda el hilo de esta historia.

Los primeros tejidos en la región de Cuyo datan desde 4000 años atrás, bajo el sistema denominado “semitelar”[2]. La técnica del tejido que lograba “guardas” y “figuras geométricas” de muy alta calidad, llamaron mucho la atención de los europeos que llegaron en el siglo XV a estas tierras. Esta figuración fue perdiendo presencia en el tejido regional y fue alterada por la incorporación de la figuración naturalista (flores, hojas, etc.), y el adorno influenciado por los deseos de la cultura española. Se comercializaron por medio de esa asimetría económica que constituye el intercambio de mercancía entre los países coloniales y su centro. Estas prendas, cuenta la trama europea, fueron producidas por civilizaciones o sociedades ágrafas, es decir que no tenían un lenguaje escrito: “Ninguno de los sistemas amerindios, incluso los más evolucionados (maya y azteca), superaron la fase pictográfica”[3]. No pierda el hilo de esta historia.

Este espacio reúne a tejedoras e hilanderas que intentan recuperar y mantener presente una historia del lenguaje escrito. Una de las formas más antiguas del lenguaje escrito, la que deja ver la tela, el manto, el tejido, el texto en sus orígenes significativos. Las mantas y los tejidos con sus figuras geométricas es la forma que tomó el lenguaje escrito en nuestro continente. La historia del arte europea,  el mercado, y paradójicamente la alfabetización ocultó los textos que se encuentran inscriptos en las telas de los huarpes, los mapuches, los wichis, y otros pueblos originarios. Rombos, espirales, y otras figuras forman una trama que habla de la cosmogonía de cada pueblo, su concepción del mundo y el universo. El tiempo abierto en una dimensión de presente continuo, el equilibrio entre fuerzas contradictorias como unidad de opuestos, se encuentran impresas en estas telas. Una cosmogonía completa, una filosofía en sentido estricto, está por ser descubierta en la lectura de estas mantas. Pero para eso no pierda el hilo.

Mucho podemos decir sobre el lenguaje escrito plasmado en la trama de estos tejidos. Pero no es este el instrumento para resolver la ausencia de interpretación de estos textos-tejidos. Podemos decir que estos tejidos tiene un sentido relacional al igual que cualquier lenguaje. Son personales cuando alguien quiere dejar el registro plasmado en una prenda de uso particular. Pero también son textos-tejidos con ideas universales. Ya lo dijimos una cosmogonía completa está por ser descubierta, una filosofía en sentido estricto. Recordemos que para Aristóteles la filosofía es el único pensar que se debe a sí mismo una respuesta, es u pensar puro, y por esto es una afirmación de la libertad humana. Esta libertad humana en los comienzos del lenguaje escrito en cualquier civilización, sociedad o tribu primitiva se traduce en una afirmación simple, es un mensaje que está lleno de trascendencia. Aún hoy a pesar de los olvidos sigue vigente. El primer mensaje que cualquier lenguaje escrito deja por sí mismo, por el simple hecho de ser una escritura. “Estamos aquí, en el mundo”

Andrés Collado.                                                                                                               Julio de 2010


[1] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro Información y Poder. El mundo después de la imprenta. Ed. Universidad Complutense de Madrid. 1993

[2]  Sin embargo el hilado se conocía hace 8500 años en la región de Cuyo. Un breve repaso sobre la historia del tejido en la región: A- La cultura denominada Industria de La fortuna entre 8500 y 8000 atrás. Realizaban hilados y no hay evidencias de tejidos. B la cultura de Los Morrillos entre 5900 a 2200 AC. Hilado sin realización de tejidos, destinados a cordeles y confección de redes. La cultura Ansilta entre 1768 AC a 500 DC. Primera cultura de la región donde se registra la confección de tejidos bajo el sistema de semitelar. El telar será introducido posteriormente por la cultura de los Huarpes y demás. El tejido tendrá don fuertes influencias en la región la primera desde la araucanía que influencia a los puelches y la segunda la española que alterará todo el sistema del tejido.

MICHIELI, Catalina Teresa “Aportes para la caracterización y la historia de la textilería en Cuyo” Universidad Nacional de San Juan Publicaciones, 1984. Pág 7 ss.

[3] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro Idem anterior. Pp.10.


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